¿Dónde podemos añadir valor?

 

Veterinaria

La resistencia a los antibióticos es a día de hoy un grave problema de salud pública. El diseño de nuevas vacunas multivalentes, prebióticos y otras formulaciones basadas en bacterias modificadas pueden contribuir de una forma determinante a la reducción del uso de antibióticos en sanidad animal y a la implantación de nuevos procesos productivos.

Farmacéutica

Desde que la insulina recombinante fuese aprobada en 1982, la ingeniería genética en la industria farmacéutica (conocida como “pharming”) se ha utilizado para la producción de innumerables biológicos. Cientos de pasos de síntesis química nunca conseguirán la perfección y complejidad obtenida por biofactorias como bacterias, levaduras y células de mamífero.

Biorremediación

El uso de la ingeniería genética para crear organismos especialmente diseñados para la biorremediación y biolixiviación tiene gran potencial. Las bacterias genéticamente modificadas pueden usarse también para la producción de energía, fuel y productos químicos a partir de productos de desecho.

Agroalimentación

Las bacterias genéticamente modificadas pueden optimizar los procesos industriales agroalimentarios de producción de bebidas alcohólicas, productos lácteos o de panadería, comida procesada, etc. Además, el uso de nuevas vías metabólicas sintéticas pueden añadir propiedades nutricionales y organolépticas a los productos.

Cosmética

La ingeniería genética puede ayudar a desarrollar y producir nuevos compuestos con poder anti-edad, anti-caspa o con propiedades protectoras para la piel.

¡Y mucho más!

La ingeniería genética a la carta de RECOMBINA puede intervenir en todas aquellas áreas de negocio en cuyos procesos participen microorganismos como bacterias y levaduras.